Mostrando entradas con la etiqueta noir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta noir. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de septiembre de 2023

RESISTIR

La goma aprieta la carne de mi brazo y noto la aguja penetrando en mi piel. Es una violación. Otra más. Pero esta la agradezco.

No sé el tiempo que llevo aquí. Podrían ser semanas o tal vez meses. Ya da igual.

Mi cuerpo ha dejado de pertenecerme.

Ahora, soy de otros.

De unos que sacan beneficio de él.

Ya no soy capaz de diferenciar entre el día y la noche. Solo espero con anhelo el momento del pinchazo. El instante en que el dolor desaparece. Ese tiempo, cada vez más corto, en el que vuelo lejos de esta prisión.

No puedo recordar cómo acabé aquí. Una bruma permanente embota mis sentidos.

Mis manos están atadas, o eso creo, al cabecero de un catre. No puedo llamarlo cama. Ni siquiera es eso. Los muelles se hincan en mi espalda con cada embestida.

Los hombres se van sucediendo.

Al principio los temía, ahora solo puedo dejarlos hacer. No tengo fuerzas para rebelarme.

De vez en cuando aparece una mujer. Me lava con una esponja. Cura mis heridas y en algún idioma que no comprendo, pienso que, me da ánimos para resistir un día más.

No sé el tiempo que aguantaré.

Mi cuerpo magullado ya no les excita como antes. Así que las caricias de las primeras veces se han transformado en puños que me golpean una y otra vez para alcanzar el orgasmo.

La droga comienza a hacer su efecto. Recorre mis venas. Como un soplo de vida que hace más llevadera la espera final.

Antes de perderme en ese mundo en el que soy libre, la cortina se abre y entra un hombre. Otro más.

En silencio, rezo a un dios en el que no creo para que hoy aseste el golpe de gracia que no me permita despertar.

miércoles, 7 de marzo de 2018

En la oscuridad de la noche


A lo lejos, el sonido de las sirenas comenzaba a romper el silencio de la noche.
Embutido tras los altos cuellos de su abrigo de paño negro, el hombre se llevó el cigarro a los labios y dio una profunda calada.
Llevaban varios meses preparando el operativo que lo haría salir a la luz.
El secuestrador hacía ya tres años que operaba con toda impunidad por las calles de la ciudad. Hasta la fecha habían desaparecido cinco muchachas jóvenes y bellas. Las retenía durante una semana hasta que se deshacía del cadáver.
El brillo de los rotativos se intuía. Apagó el cigarro con las yemas de sus dedos y guardó la colilla en el bolsillo. No quería dejar pruebas en el escenario del crimen.
Echó a andar hasta un bulto que estaba tirado en el suelo. Se arrodilló ante él y descubrió el rostro de una joven que le miraba con ojos suplicantes. Como las otras, estaba amordazada, con los pies y manos atados.
Paseó su mirada por el cuerpo de la chica a la vez que negaba con la cabeza. Con su gesto dejó entrever que no tenía otra opción. Sacó una navaja de uno de sus bolsillos y se la hundió en el corazón. Limpió el arma y se alejó del lugar.
Al llegar a la zona, los policías la acordonaron y el equipo de la ambulancia se acercó al cuerpo inerte.
Uno de los agentes lo vio acercarse, llevaba su abrigo de paño negro con los cuellos en alto. Se acercó hasta él y levantó la cinta del cordón policial para dejarlo entrar.
─Demasiado tarde, inspector. Nos ha vuelto a ganar por la mano.